martes, 7 de octubre de 2014

Fastuoso Poder

Nuestro maravilloso mundo nos obliga a todos a movernos por la vida. En los dos planos de existencia (espiritual y material) hay una fuerza que nos empuja a progresar hacia la perfección


Este progreso solo puede llevarse a cabo si somos capaces de manejar nuestros pensamientos y no permitir que ellos nos manejen a nosotros. Si hacemos un esfuerzo  mejorando la calidad de los pensamientos, no solo estaremos recibiendo buenas vibraciones sino que además las estamos emitiendo.

Hay personas que parecen imanes, atraen éxito,  a hombres y mujeres... riqueza y todo lo que se pueda desear sin esfuerzo aparente mientras que otros, por mucho que se afanen, jamás lo consiguen.

En igualdad de condiciones, los resultados deberían ser iguales, sin embargo no es así. Estamos cansados de ver dos negocios del mismo tipo cerca uno del otro, uno va bien y el otro va mal. Dos cocineros con las mismas habilidades, los mismos ingredientes, herramientas iguales y todo medido. Uno de ellos sacará el plato mejor que el otro.

El saber popular suele decir que es el ingrediente secreto, el amor con que se hace, y no cabe duda que es eso. La mente es el ingrediente secreto.
 El poder creador del pensamiento cuando se emplea con conocimiento, puede llegar a ser maravilloso. Pero hay que emplearlo de forma apropiada.





  Poco a poco os daré más detalles pero por ahora  ENTRENA   tus pensamientos  ,tu capacidad de concentración, convierte en un juego el idear cosas, crear objetos con la imaginación, cambiarles los colores, fabricar estructuras y modificarlas.
Practica  todo lo que puedas  hasta que llegará un momento que  te resultará fácil imaginar cualquier cosa.

Controla  los pensamientos y no dejes  que  te invadan otros que no tengas solicitado, ten  siempre presente que ningún pensamiento se emite sin consecuencias, lo que ocurre es que el encadenamiento de causas efectos es tan rápido y la reacción da la materialización es tan inerte, que los efectos finales se vuelven imprevisibles.

Las leyes que rigen en el mundo espiritual son tan fijas e infalibles como las del mundo material solo hay que saber aplicarlas. Esas fuerzas están dentro de cada uno de nosotros, solo tenemos que cultivarlas.